Chijioke y su familia transnacional (a la fuerza)

30.11.2015

Chijioke nació en Lagos, Nigeria, en 1966. Su mujer Laura había llegado a España en 2000 con un hijo. Él llegó en agosto de ese mismo año y vivieron en Sevilla durante doce años donde nacieron sus otros tres hijos. Una incluso tiene ya nacionalidad española.

En 2007 le incoaron un expediente sancionatorio que fue resuelto por la Subdelegación del Gobierno de Sevilla, por encontrarse irregularmente con la sanción de expulsión por 10 años. Entre otros motivos señalados en la resolución que justifican la sanción consta que "la no expulsión sin acreditar medios de vida de hecho le llevaría a la delincuencia y marginalidad o a contrataciones irregulares, es decir, a situaciones antijurídicas". Fue objeto de enjuiciamiento por sanción desproporcionada ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº4 de Sevilla que confirmó la expulsión por considerar que el enjuiciado contaba con dos delitos de falsificación de documentos cometidos entre 2003 y 2004, y algunas detenciones policiales posteriormente archivadas. La sanción fue posteriormente confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

En 27 de mayo de 2012 pidió la revocación del expediente sancionatorio a la Subdelegación del Gobierno de Sevilla en el contexto de una solicitud de autorización por residencia por arraigo (por circunstancias excepcionales), alegando más de tres años de residencia, carecer de antecedentes penales en origen y en España, y ser padre de la ciudadana española y otra con residencia legal. La revocación no fue contestada, y por tanto, silencio negativo.

En diciembre 2014, la Brigada de Extranjería solicitó su internamiento en un CIE pero fue denegado por el Juzgado de instrucción de Parla (Madrid) por acreditar "cierto arraigo familiar y personal del interesado en España que cuenta con mujer e hijos, nacidos en España, lo que disminuye el riesgo de incomparecencia".

En agosto 2015, se trasladaron a Donostia. Laura trabajaba en una empresa de limpieza. Los tres hijos están escolarizados en un colegio público del barrio de Intxaurrondo.

Mientras cumplía con el trámite preceptivo de comunicar el cambio de domicilio ante el Negociado de Extranjeros de la Comisaría de Policía Nacional de Donostia se le retirada del pasaporte y se le impone una presentación periódica. Se le citó para el 3 de septiembre de 2015 "para realizar un trámite de su interés" y se procedió a su detención para la ejecución de la orden de expulsión incoada en 2007, pero sin presencia de asistencia letrada. Su mujer se puso en contacto telefónico con SOS Racismo para poner en conocimiento la detención. Esta organización, a su vez, contactó inmediatamente con el turno de extranjería del Colegio de Abogados de Gipuzkoa. La letrada de guardia llamó a la Brigada de Extranjería, quien le manifiesto que al tratarse de una ejecución no se precisaba de asistencia letrada ni de incoación de un nuevo expediente. Inmediatamente se trasladó del detenido a Madrid por el Grupo Operativo de Extranjeros de la Brigada de Extranjería y Fronteras de la Comisaría de Donostia/San Sebastian.

El abogado designado por la familia interpuso al día siguiente de la detención una medida cautelar provisionalísima consistente en la suspensión de la ejecutividad de la expulsión por falta de asistencia letrada e indefensión y arraigo social familiar (incluida una hija de nacionalidad española) que debería servir de argumento para la revocación de la orden de expulsión. El Juzgado Contencioso Administrativo nº2 de Donostia, ese mismo día accedió a la medida cautelar suspendiendo la ejecución.

El abogado, tras una búsqueda tortuosa por las distintas dependencias policiales de Madrid donde pudiera encontrarse el detenido, finalmente descubrió que no había sido trasladado al CIE de Aluche, sino a la Oficina Central de Detenidos Extranjeros, y posteriormente a la Terminal 4 del aeropuerto Madrid-Barajas. Una llamada al Centro de Coordinación de Vuelos, y un fax con el fin de hacer llegar de manera urgente el Auto de concesión de la medida cautelar provisionalísima, pudo paralizar la expulsión. El detenido estaba a punto de embarcar en un vuelo fletado por Frontex con destino a Nigeria (según la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones). Ese día pudo regresar a Donostia con su familia.

A pesar de los logros y esfuerzos, la medida cautelar suspensiva apenas tuvo recorrido de fondo ya que se trataba de una orden de expulsión con carácter firme. Pese a detener el primer intento de expulsión, en unos días la policía volvió a casa de Chijioke para proceder a expulsarlo nuevamente. La expulsión fue consumada. En esta ocasión tampoco se llamó al Turno de Oficio para comunicar la detención. Ahora mantienen contacto con su mujer e hijas por teléfono o por skype. Se han convertido en una familia transnacional, a la fuerza.